Los accionistas de Madrileña Red de Gas preparan su venta por 2.000 millones

El fondo neerlandés PGGM, el británico LPP, el fondo soberano chino Gingko y la francesa EDF ultiman la contratación de un asesor para desinvertir en Madrileña Red de Gas. La operación se produce tras la entrada en vigor del nuevo marco retributivo de la CNMC para el sector gasista hasta 2032.

Los inversores a largo plazo presentes en el accionariado de Madrileña Red de Gas (MRG) han comenzado a mover ficha. Varios de los propietarios de esta distribuidora, una de las cuatro grandes del sector en España, buscan un asesor para estructurar la venta de la compañía, una operación corporativa cuyas tasaciones preliminares sitúan la valoración entre los 1.500 y los 2.000 millones de euros.
El capital de la gasista está repartido actualmente entre el fondo de pensiones neerlandés PGGM (33,75%), el fondo soberano chino Gingko Tree (33,75%), la eléctrica francesa EDF (20%) y el fondo británico LPP (12,5%), todos ellos instalados en la compañía desde hace una década, cuando la firma se valoró en unos 2.100 millones de euros.

El impacto del nuevo marco retributivo de la CNMC

El pistoletazo de salida para los movimientos corporativos en el sector —que también salpica a otros grandes actores como Nedgia, Nortegas y Redexis— coincide con la reciente entrada en vigor de la circular de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Esta normativa fija la retribución que percibirán las empresas por transportar gas natural a hogares y empresas para el periodo comprendido hasta 2032.
En total, las compañías del sector percibirán 7.100 millones de euros en seis años, con una media anual de 1.194 millones, ligeramente por encima de los 1.165 millones del ciclo anterior. Fuentes del sector consultadas señalan que esta remuneración actúa como un balón de oxígeno, aportando ingresos previsibles a pesar de situarse por debajo de las expectativas iniciales.

Un escenario de demanda decreciente y presión regulatoria

El nuevo marco regulatorio diseñado por el regulador y respaldado por el Gobierno busca garantizar el mantenimiento de las infraestructuras existentes en un contexto de demanda decreciente. La política gubernamental actual mantiene una postura reacia a incentivar los combustibles fósiles, prohibiendo premiar la expansión del gas a nuevos municipios, particulares o clientes del sector servicios como comercios, hoteles y hospitales.
Esta estrategia de electrificación progresiva dibuja un escenario de ingresos estables pero sin crecimiento para los operadores. Ante este panorama, la desinversión de los actuales accionistas de MRG representa una oportunidad para materializar el valor de sus activos tras diez años en el capital.

Antecedentes y situación financiera de la compañía

No es la primera vez que la propiedad de Madrileña Red de Gas intenta su venta. En 2022, la compañía ya exploró opciones de desinversión a través de Royal Bank of Canada (RBC), un proceso que atrajo el interés de compradores como Nortegas, Brookfield y Macquarie, pero que acabó frenado por la escalada de los tipos de interés y las altas expectativas de precio.
Madrileña Red de Gas da servicio a más de 900.000 puntos de suministro en unos 60 municipios de la Comunidad de Madrid. El año pasado, la compañía cerró con una facturación cercana a los 150 millones de euros (un 3,5% menos) y un beneficio bruto de explotación (ebitda) de 108,3 millones, lo que supone una caída del 4% interanual. En el plano financiero, la deuda neta de la firma se situaba al cierre del ejercicio en 705 millones de euros, de los cuales 225 millones corresponden a un préstamo sindicado con vencimiento el próximo año frente a entidades como BBVA, Banco Sabadell, CaixaBank y el banco chino ICBC.

Movimientos corporativos en el tablero gasista

La previsible consolidación del mercado español de distribución de gas —donde Nedgia controla cerca del 70%, Nortegas un 12%, MRG un 11% y Redexis un 8%— mantiene activos otros procesos paralelos. Los fondos chinos accionistas de Redexis han contratado a BNP Paribas para tantear la venta de su participación, mientras que el resto de los gigantes del sector analizan sus estrategias corporativas en plena reconfiguración del mercado energético nacional.