El presidente de Unicaja, José Sevilla, ha presentado su renuncia tras liderar la entidad durante más de dos años con el objetivo de estabilizar el consejo de administración y relanzar la actividad comercial. Su salida se formalizará tras la próxima junta general de accionistas prevista para la próxima primavera.
Fin de una etapa en la cúpula directiva
José Sevilla abandonará la presidencia de Unicaja tras un mandato de algo más de dos años al frente de la entidad financiera. La decisión, comunicada por el propio banquero durante una reciente reunión del consejo de administración, ha sido confirmada a través de un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). No obstante, su salida de la cúpula no se producirá de forma inminente, ya que el directivo permanecerá en el cargo hasta la celebración de la próxima junta general de accionistas, programada para el mes de abril.
El relevo en la presidencia marcará un punto de inflexión en la gobernanza del banco andaluz, coincidiendo además con la caducidad del mandato del consejero delegado, Isidro Rubiales, y la renovación de diversos cargos en el consejo de administración, incluidos varios consejeros independientes y dominicales.
Pacificación del consejo y recuperación del negocio
Sevilla asumió la presidencia de Unicaja a principios de 2024 para sustituir a Manuel Azuaga. Su nombramiento respondió a la necesidad de superar las profundas tensiones internas y la colisión institucional generadas tras la fusión con Liberbank, ejecutada en 2021. Aquel proceso, condicionado por los acuerdos sobre la salida de los cargos ejecutivos, derivó en la dimisión de una parte significativa del consejo y en una intensa remodelación de la cúpula directiva.
Siguiendo las directrices del Banco Central Europeo (BCE) respecto a la separación de funciones en el gobierno corporativo, Sevilla asumió un rol no ejecutivo enfocado en la organización del consejo y la estabilidad institucional. Su gestión permitió reconducir el clima interno y dotar a la entidad de un nuevo plan estratégico presentado en febrero de 2025 junto a Isidro Rubiales.
Bajo esta hoja de ruta, los resultados financieros del banco han mostrado una evolución positiva. En el primer semestre, Unicaja registró un beneficio neto de 361 millones de euros, lo que supuso un incremento del 7,1% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, acompañado de una mejora del 28% en el primer dividendo. Asimismo, el valor de la acción en Bolsa se ha multiplicado por cuatro desde su designación como presidente.
Movimientos accionariales y el debate sobre la estrategia corporativa
El mandato de Sevilla también ha estado marcado por la consolidación del núcleo duro de accionistas. La Fundación Unicaja se mantiene como principal accionista con un 30% del capital, a lo que se ha sumado recientemente la entrada de la aseguradora Santalucía con una participación del 10% tras alcanzar acuerdos en el ámbito de banca-seguros. A ello se añaden las participaciones de fundaciones procedentes de Liberbank (6%), la familia Mayoral (5%) y el empresario Tomás Olivo (5%).
A pesar de los avances en la rentabilidad, la eficiencia y la retribución al accionista —con un objetivo de pay out elevado y una ratio de capital CET 1 fully loaded superior al 14%—, el presidente saliente deja pendiente de resolución el debate sobre la autonomía a largo plazo de la entidad. Durante su gestión, los rumores sobre operaciones corporativas y posibles integraciones, como las analizadas en su momento con Banco Sabadell, han sobrevolado el mercado en varias ocasiones, dejando abierta la incógnita sobre el futuro estratégico del banco andaluz ante los procesos de concentración en el sector financiero.